Libertad: En libertad quien vive puede actuar ilimitado, sin tomar en cuenta los obstáculos que otras personas le colocan en su camino. Esta libertad es aceptable y razonable si se toman en cuenta los propios principios, por esta razón la libertad de un individuo termina justo donde empiezan las libertades y derechos de los otros individuos.
La Libertad solamente es legítima en aquella área que tenemos permitida y que nos pertenece, lo que permite deducir que no se puede disponer de las demás personas ni de sus bienes o voluntades sin previa autorización de las mismas (según John Locke expresó, la libertad proviene de la propiedad, no solo en un sentido de patrimonio sino también en el ámbito personal)
Responsabilidad: Los seres humanos deben asumir las consecuencias positivas y negativas de sus actos, condición necesaria para tener una verdadera libertad civil y convivencia armónica. Estimular este valor también se hace necesario para tener un alto nivel de capital social como consecuencia de la confianza generada por ciudadanos responsables.
Solidaridad: El hecho de ser libres y de respetar el ser individual de cada uno de nosotros no nos aparta de la convivencia en sociedad por conveniencia recíproca. Ser solidarios nos permite a todos tener un verdadero acceso a las oportunidades y progresar juntos, aprovechando las ventajas de una sociedad libre y justa. Escribo como aclaratoria que ningún tipo de imposición es solidaria, pues la solidaridad nace de la iniciativa privada individual o colectiva y no de ninguna imposición, pues un impuesto es impuesto y no voluntario como lo resultado de la solidaridad.
Competencia: La vida es un cambio constante y cada cambio desata irremediablemente una competencia por encontrar nuevas soluciones con ganadores y perdedores. El cambio y la competencia obligan al ser humano a realizar alteraciones difíciles, aunadas al temor de quedar entre los perdedores en el proceso de cambio.
Esto es especialmente válido para aquellos que ven peligrar su trabajo, comodidades o cobijo social y lo aprovechan los antimercado de la globalización. Se responsabiliza a la competencia de los problemas y temores individuales, por ello muchos promueven limitar la competencia y no obstante ayudar a todos a resolver sus problemas de adaptación al continuo cambio; al analizar estas razones y supuestos se puede determinar que la competencia no genera pérdidas, más bien ganancias pues siempre gana quien consigue determinar como satisfacer las necesidades de una determinada porción de mercado o mejor dicho de quien se adapta mejor a las situaciones y coyunturas actuales lo que deviene en un filtro en el que ganan los mejores y pierden quienes no hacen lo necesario, cosa que se intenta detener con regulaciones a las libertades económicas trayendo como consecuencia el empeorar las condiciones de vida de las personas favoreciendo a unos sobre otros.
Individualismo: Se debe defender a los individuos inclusive ante la mentira del bien común, se deben establecer reglas claras para respetar los derechos de los individuos, de la misma manera cabe aclarar que cuando los individuos gozan de igualdad de oportunidades e igualdad ante la ley, así como respeto a sus derechos aún cuando la mayoría quiera beneficiarse a costa de este, pues el bien común siempre resulta como una justificación ante los abusos de autoridad y el poder de una mayoría sobre las minorías.Si se respetan a los individuos el bien común se hace real pues la libertad es buena y genera satisfacción por si misma.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada