Marxismo (Socioscopio de la Asoc Civil Liderazgo y Visión)
Una manera de pensar un programa político es diferenciándolo en cinco grandes componentes. El primer componente es el que llamaremos Visión y se refiere al conjunto de convicciones y valores a partir del cual se interpreta la historia y se imagina el futuro de una sociedad. El segundo componente se refiere a la concepción del Sistema Económico y a las acciones orientadas a su transformación. El tercero, a la interpretación del Estado (entendido como conjunto de instituciones y como administración pública) y a los cambios que éste debería experimentar. El cuarto, a la comprensión de lo que, en términos generales, denominaremos la Estructura Social y a los procesos que deberían impulsarse en ella. El quinto y último componente es el relativo a la manera de pensar la Política como sistema pero también como quehacer colectivo. En síntesis: No son éstos, por supuesto, los únicos componentes diferenciables dentro de un programa político. En nuestra opinión, sin embargo, esos cinco componentes permiten, conjuntamente, una adecuada comprensión del modelo de sociedad que un programa político intenta materializar y de la manera en que pretende lograrlo. Con base en este esquema hemos intentado caracterizar al SSXXI en el marco del proyecto Socioscopio. Algo similar hacemos actualmente con respecto al nuevo programa democrático. Una advertencia previa resulta conveniente. No afirmamos que el SSXXI estaba en la mente de quienes accedieron al poder en 1998 – y, en particular, en la del Presidente Chávez – en la forma sistemática en que aquí lo describiremos. Ese programa político viene a ser, más bien, el resultado de un largo y confuso proceso de búsqueda práctica y conceptual. En ese proceso ocurrió que, en algún momento de los últimos años, la influencia de algunos autores y de algunos sectores terminó sesgando definitivamente las ideas de la élite dominante hacia cierta concepción de lo que debía ser el SSXXI, concepción que hoy tiene expresión concreta en diversos documentos oficiales.
El Programa de las Cinco “C”
Durante algún tiempo, el SSXXI fue un término flexible que permitía atribuirle múltiples significados. Hoy, luego de conocidos el Primer Plan Socialista de la Nación, la propuesta de reforma de la Constitución y el conjunto de Decretos-Leyes recientemente aprobado, es posible precisar el significado y alcance que tiene el SSXXI para quienes ejercen actualmente el poder. Desde luego, aún se escuchan voces que argumentan a favor de otras interpretaciones del SSXXI, interpretaciones que, en ocasiones, resultan interesantes y dignas de ser públicamente debatidas. Lo cierto, sin embargo, es que la concepción del SSXXI que hoy domina es la que el Presidente Chávez impulsa decididamente y que se expresa con claridad en los documentos oficiales e instrumentos jurídicos antes mencionados. Esta concepción es la que aquí estudiaremos.
Una primera mirada de conjunto al SSXXI, a través del esquema conceptual presentado antes, permite su caracterización a partir de cinco principios. Con respecto a la visión, el SSXXI se inspira, fundamentalmente, en el Comunismo pues asume la tesis marxista según la cual la lucha de clases es el “motor” de la historia y hace propia la utopía comunista de la igualdad en las condiciones materiales de vida. En materia económica, este programa político persigue el Cercamiento de la propiedad privada de los medios de producción y del sistema de libertades económicas, para hacerlos desaparecer progresivamente y sustituirlos por la propiedad estatal o colectiva de esos medios, por un sistema de intercambio supuestamente alternativo y por la planificación centralizada. En cuanto a la estructura social, el SSXXI propone la Colectivización, es decir, la organización de la vida social con base en Consejos, Comunas y otras entidades similares, en las cuales los intereses particulares quedan supeditados a la voluntad colectiva y al Estado. Con respecto a éste último, la estrategia consiste en la Centralización en el Poder Ejecutivo Nacional de la dinámica política, económica, social, territorial, cultural y militar del país; todos los otros poderes, incluido el nuevo poder comunal que resulte del proceso de colectivización, deberán subordinarse a aquel Poder, supuesta vanguardia de la revolución. Por último, en materia política, el SSXXI asume la inevitabilidad del Conflicto y de la lucha de clases tanto en el plano nacional como en el internacional; lucha que habrá de discurrir por cauces relativamente pacíficos mientras ello sea posible pero que podrá tornarse violenta si las circunstancias así lo determinan.
En resumen:
Con respecto a este programa político es importante que los demócratas no incurramos en dos errores. El primero, subestimarlo al pensar que se trata de un conjunto inconexo de ideas. El SSXXI es un programa coherente si se parte de sus propias premisas. En efecto, si se asume, por ejemplo, que el sistema capitalista es un sistema clasista y de explotación o que las personas pueden ser de alguna manera transformadas para que pasen a privilegiar lo colectivo por encima de lo individual, entonces, la necesidad y la posibilidad de una revolución para crear un orden social de armonía y de justicia pueden ser razonablemente defendida. El asunto está, desde luego, en la validez de las premisas. Si éstas resultan falsas, el armazón doctrinario del SSXXI no puede mantenerse. Así, el SSXXI debe ser tomado en serio y enfrentado en el plano teórico. En especial, deben considerarse las bases de su comprensión de la sociedad y del hombre.
El segundo error que podemos cometer en relación con el SSXXI es sobreestimarlo e imaginar que es un programa viable. Tanto por la fragilidad de sus bases conceptuales y de su propuesta de sociedad como por los procesos que desencadena, el SSXXI ha empezado a generar problemas de todo orden: escasez e inflación en lo económico; burocracia y corrupción en lo estatal; discriminación y conflicto en lo político; desconfianza y resentimiento en lo social. Tales problemas son, en la práctica, los mismos que enfrentaron los socialismos reales del siglo XX. Y aunque los promotores del SSXXI argumenten, como era de esperar, que tales problemas son creados por sus enemigos de clase, la verdad es que ellos son consecuencia inevitable del intento de implantar un programa político desmesurado y voluntarista. El SSXXI ha tenido la capacidad de destruir un orden social pero no ha podido ni podrá construir uno nuevo y sostenible. El SSXXI está condenado a ser otro fallido experimento social a gran escala, como lo fueron las experiencias socialistas del siglo XX. Los costos que la sociedad ha pagado y habrá de pagar por la terca radicalidad de ese programa serán muy altos si los moderados tanto chavistas como opositores no logran converger en el terreno común de los valores y principios democráticos y darle forma a un programa político alternativo.
Desde luego, las concepciones sobre la sociedad son un componente fundamental de la propia sociedad. Luego, estas concepciones o, como las venimos llamando, programas políticos vienen a ser expresión del proceso mediante el cual la sociedad se piensa a sí misma.
Además de numerosas leyes dictadas en años recientes, tres documentos resultan esenciales para entender al SSXXI. Éstos son: 1) el Proyecto Nacional “Simón Bolívar”, Primer Plan Socialista 2007-2013; 2) la propuesta de Reforma Constitucional; 3) el conjunto de Decretos-Leyes aprobados el 31 de julio de 2008, en el marco de una Ley Habilitante.
Era lo que algunos estudiosos llamarían un “significante vacío”, un término “hueco” que puede ser “llenado” con diferentes significados. Un ejemplo clásico de significante vacío es el término “pueblo”. Véase al respecto a Laclau, Ernesto (2004).
Una primera mirada de conjunto al SSXXI, a través del esquema conceptual presentado antes, permite su caracterización a partir de cinco principios. Con respecto a la visión, el SSXXI se inspira, fundamentalmente, en el Comunismo pues asume la tesis marxista según la cual la lucha de clases es el “motor” de la historia y hace propia la utopía comunista de la igualdad en las condiciones materiales de vida. En materia económica, este programa político persigue el Cercamiento de la propiedad privada de los medios de producción y del sistema de libertades económicas, para hacerlos desaparecer progresivamente y sustituirlos por la propiedad estatal o colectiva de esos medios, por un sistema de intercambio supuestamente alternativo y por la planificación centralizada. En cuanto a la estructura social, el SSXXI propone la Colectivización, es decir, la organización de la vida social con base en Consejos, Comunas y otras entidades similares, en las cuales los intereses particulares quedan supeditados a la voluntad colectiva y al Estado. Con respecto a éste último, la estrategia consiste en la Centralización en el Poder Ejecutivo Nacional de la dinámica política, económica, social, territorial, cultural y militar del país; todos los otros poderes, incluido el nuevo poder comunal que resulte del proceso de colectivización, deberán subordinarse a aquel Poder, supuesta vanguardia de la revolución. Por último, en materia política, el SSXXI asume la inevitabilidad del Conflicto y de la lucha de clases tanto en el plano nacional como en el internacional; lucha que habrá de discurrir por cauces relativamente pacíficos mientras ello sea posible pero que podrá tornarse violenta si las circunstancias así lo determinan.
En resumen:
Con respecto a este programa político es importante que los demócratas no incurramos en dos errores. El primero, subestimarlo al pensar que se trata de un conjunto inconexo de ideas. El SSXXI es un programa coherente si se parte de sus propias premisas. En efecto, si se asume, por ejemplo, que el sistema capitalista es un sistema clasista y de explotación o que las personas pueden ser de alguna manera transformadas para que pasen a privilegiar lo colectivo por encima de lo individual, entonces, la necesidad y la posibilidad de una revolución para crear un orden social de armonía y de justicia pueden ser razonablemente defendida. El asunto está, desde luego, en la validez de las premisas. Si éstas resultan falsas, el armazón doctrinario del SSXXI no puede mantenerse. Así, el SSXXI debe ser tomado en serio y enfrentado en el plano teórico. En especial, deben considerarse las bases de su comprensión de la sociedad y del hombre.
El segundo error que podemos cometer en relación con el SSXXI es sobreestimarlo e imaginar que es un programa viable. Tanto por la fragilidad de sus bases conceptuales y de su propuesta de sociedad como por los procesos que desencadena, el SSXXI ha empezado a generar problemas de todo orden: escasez e inflación en lo económico; burocracia y corrupción en lo estatal; discriminación y conflicto en lo político; desconfianza y resentimiento en lo social. Tales problemas son, en la práctica, los mismos que enfrentaron los socialismos reales del siglo XX. Y aunque los promotores del SSXXI argumenten, como era de esperar, que tales problemas son creados por sus enemigos de clase, la verdad es que ellos son consecuencia inevitable del intento de implantar un programa político desmesurado y voluntarista. El SSXXI ha tenido la capacidad de destruir un orden social pero no ha podido ni podrá construir uno nuevo y sostenible. El SSXXI está condenado a ser otro fallido experimento social a gran escala, como lo fueron las experiencias socialistas del siglo XX. Los costos que la sociedad ha pagado y habrá de pagar por la terca radicalidad de ese programa serán muy altos si los moderados tanto chavistas como opositores no logran converger en el terreno común de los valores y principios democráticos y darle forma a un programa político alternativo.
Desde luego, las concepciones sobre la sociedad son un componente fundamental de la propia sociedad. Luego, estas concepciones o, como las venimos llamando, programas políticos vienen a ser expresión del proceso mediante el cual la sociedad se piensa a sí misma.
Además de numerosas leyes dictadas en años recientes, tres documentos resultan esenciales para entender al SSXXI. Éstos son: 1) el Proyecto Nacional “Simón Bolívar”, Primer Plan Socialista 2007-2013; 2) la propuesta de Reforma Constitucional; 3) el conjunto de Decretos-Leyes aprobados el 31 de julio de 2008, en el marco de una Ley Habilitante.
Era lo que algunos estudiosos llamarían un “significante vacío”, un término “hueco” que puede ser “llenado” con diferentes significados. Un ejemplo clásico de significante vacío es el término “pueblo”. Véase al respecto a Laclau, Ernesto (2004).
Diversos autores han elaborado teóricamente sobre el SSXXI como un modelo no estatizante ni militarista, profundamente democrático y defensor de las libertades. A título de ejemplo podemos citar a Javier Biardeau: “A los “marxismos del nuevo siglo”, les espera la tarea de repensar las articulaciones entre Democracia radical y Nuevo Socialismo, explorar modelos viables y factibles, con plena expansión de los espacios de libertad, sin explotaciones, discriminaciones ni exclusiones… Este mismo autor reconoce que estos planteamientos no parecieran reflejar la realidad del proyecto que Chávez adelanta en Venezuela. “…No podría asegurar que esto esté en sintonía con la estrategia y táctica política del momento nacional-desarrollista de la revolución bolivariana, con su estilo cesarista de dirección”.
Para finalizar: Todos estos elementos y etapas del socialismo se pudieron evidenciar en Rusia, Cuba y Corea del Norte que simplemente eliminan las libertades individuales y se meten en los asuntos de las familias, no admiten la propiedad privada y pretenden cambiarla por la propiedad social (propiedad pública) y pretenden desde altas directrices fijar los precios de los bienes y servicios, sabiéndose que al fijarlos causan desbarajustes macroeconómicos y pobreza por el simple hecho de que sus líderes buscan establecer el absoluto control de la sociedad y la permanencia en el poder.
Capitalismo:
El capitalismo es el sistema económico fundado en la propiedad privada y la libertad económica como relación económica básica de producción. El origen etimológico de la palabra capitalismo proviene de la idea de capital.
En el capitalismo los individuos y las empresas llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes o de servicios en forma libre con el propósito de beneficiarse. La distribución, la producción y los precios de los bienes y servicios son determinados por el libre mercado.
Se denomina sociedad capitalista a toda aquella sociedad política y jurídica originada en la civilización occidental y basada en aquel sistema económico. El orden capitalista se distingue de otras formas sociales y productivas por la movilidad social de los individuos y por la regulación formal de las relaciones socioeconómicas mediante el contrato libre.
Existen diferentes apreciaciones sobre la naturaleza del capitalismo según la perspectiva social e ideológica desde la cual se lo analice.
Características:
Propiedad privada e iniciativa empresarial
Quienes invierten, crean o adquieren capital permanecen como legítimos propietarios (capitalistas) durante el proceso de producción; la rentabilidad del capital invertido en un libre mercado de productos y servicios es el eje central de la vida económica. El capital y el trabajo son los elementos de producción y creación de riqueza.
La titularidad de los medios de producción es privada, entendiéndose por esto su construcción sobre un régimen de bienes de capital industrial y de tenencia y uso de la tierra basado en la propiedad privada. Los medios de producción operan principalmente en función del beneficio y en la que los intereses directivos se racionalizan empresarialmente en función de la inversión de capital y hacia la consecuente competencia por los mercados de consumo y trabajo asalariado.
Sobre la propiedad privada, el capitalismo establece que los recursos invertidos por los prestadores de capital para la producción económica, deben estar en manos de las empresas y personas particulares que los adquieran (accionista). De esta forma a los particulares se les facilita el uso, empleo y control de los recursos que utilicen en sus labores productivas, de los que, a fines empresariales, podrán usar como mejor les parezca.
Entre las características generales del capitalismo se encuentra la motivación basada en el cálculo costo-beneficio dentro de una economía de intercambio basada en el mercado, el énfasis legislativo en la protección de un tipo específico de apropiación privada (en el caso del capitalismo particularmente lockeano), o el predominio de las herramientas de producción en la determinación de las formas socioeconómicas.
Contrato libre, ganancias y movilidad social
El capitalismo se considera un sistema económico en el cual el dominio de la propiedad privada sobre los medios de producción desempeña un papel fundamental. Es importante comprender lo que se entiende por propiedad privada en el capitalismo ya que existen múltiples opiniones, a pesar de que este es uno de los principios básicos del capitalismo: otorga influencia económica a quienes detentan la propiedad de los medios de producción (o en este caso el capital), dando lugar a una relación voluntaria de funciones y de mando entre el empleador y el empleado. Esto crea a su vez una sociedad de clases móviles en relación con el éxito o fracaso económico en el mercado de consumo, lo que influye en el resto de la estructura social según la variable de capital acumulada; por tal razón en el capitalismo la pertenencia a una clase social es movible y no estática.
Las relaciones económicas de producción y el origen de la cadena de mando –incluyendo la empresaria por delegación– se establece desde la titularidad privada y exclusiva de los propietarios de una empresa en función de la participación en su creación en tanto primeros propietarios del capital. La propiedad y el usufructo queda así en manos de quienes adquirieron o crearon el capital volviendo interés su óptima utilización, cuidado y acumulación, con independencia de que la aplicación productiva del capital se genere mediante la compra del trabajo, esto es, el sueldo, realizado por los asalariados de la empresa.
Una de las interpretaciones más difundidas señala que en el capitalismo, como sistema económico, predomina el capital - actividad empresarial, mental - sobre el trabajo - actividad corporal - como elemento de producción y creador de riqueza. El control privado de los bienes de capital sobre otros factores económicos tiene la característica de hacer posible negociar con las propiedades y sus intereses a través de rentas, inversiones, etc. Eso crea el otro distintivo del capitalismo que es el beneficio o ganancia como prioridad en la acción económica en función de la acumulación de capital que por vía de la compra del trabajo puede separarse del trabajo asalariado.
Libre mercado, empresas y competencia
El capitalismo se basa ideológicamente en una economía en la cual el mercado predomina, esto usualmente se da, aunque existen importantes excepciones además de las polémicas sobre qué debe ser denominado libre mercado o libre empresa. En éste se llevan a cabo las transacciones económicas entre personas, empresas y organizaciones que ofrecen productos y las que los demandan. El mercado, por medio de las leyes de la oferta y la demanda, regula los precios según los cuales se intercambian las mercancías (bienes y servicios), permite la asignación de recursos y la distribución de la riqueza entre los individuos.
La libertad de empresa propone que todas las empresas sean libres de conseguir recursos económicos y transformarlos en una nueva mercancía o servicio que será ofrecido en el mercado que éstas dispongan. A su vez, son libres de escoger el negocio que deseen desarrollar y el momento para entrar o salir de éste. La libertad de elección se aplica a las empresas, los trabajadores y los consumidores, pues la empresa puede manejar sus recursos como crea conveniente, los trabajadores pueden realizar un trabajo cualquiera que esté dentro de sus capacidades y los consumidores son libres de escoger lo que desean consumir, buscando que el producto escogido cumpla con sus necesidades y se encuentre dentro de los límites de su ingreso. Esto en un contexto teórico capitalista es denominado cálculo económico.
Competencia se refiere a la existencia de un gran número de empresas o personas que ofrecen y venden un producto (oferentes) en un mercado determinado. En dicho mercado también existe un gran número de personas o empresas (demandantes), las cuales, según sus preferencias y necesidades, compran o demandan esos productos o mercancías. A través de la competencia se establece una «rivalidad» o antagonismo entre productores. Los productores buscan acaparar la mayor cantidad de consumidores/compradores para sí. Para conseguir esto, utilizan estrategias de reducción de precios, mejoramiento de la calidad, etc.
Crecimiento económico
Teóricos y políticos han enfatizado la habilidad del capitalismo para promover el crecimiento económico, tal como se mide por el Producto Interno Bruto (PIB), utilización de la capacidad instalada o calidad de vida. Este argumento fue central, por ejemplo, en la propuesta de Adam Smith de dejar que el libre mercado controle los niveles de producción y de precio, y distribuya los recursos.
Sostienen que el rápido y consistente crecimiento de los indicadores económicos mundiales desde la revolución industrial se debe al surgimiento del capitalismo moderno. Mientras que las mediciones no son idénticas, aquellos que están a favor argumentan que incrementar el PIB (per cápita) ha demostrado empíricamente una mejora en la calidad de vida de las personas, tal como mejor disponibilidad de alimentos, vivienda, vestimenta, atención médica, reducción de horas de trabajo, y libertad de trabajo para niños y ancianos.
Gracias a la especialización de la agricultura, se produce un aumento de la producción existente, y la actividad comercial de materias primas aumenta. La consecuencia de este hecho, es el incremento de la circulación de capital, que fue un estímulo a la banca, y por tanto de la riqueza de la sociedad, aumentando el ahorro y con ello la inversión. Este fue el origen de la banca actual, la cual tenía dos funciones: prestar el dinero que custodiaban a cambio de un interés y la emisión de "promesas de pago al contado al portador" que circulaban como dinero.
Argumentos favorables al capitalismo también afirman que una economía capitalista brinda más oportunidades a los individuos de incrementar sus ingresos a través de nuevas profesiones o negocios que otras formas de economía. Según esta manera de pensar, este potencial es mucho mayor que en las sociedades feudales o tribales o en las sociedades socialistas.
Autoorganización a partir del interés individual
Cada uno de los actores del mercado actúa según su propio interés; por ejemplo, el empleador, quien posee los recursos y el capital, busca la maximización del beneficio propio por medio de la acumulación y producción de los recursos; los empleados, quienes venden su trabajo (el salario) a su empleador; y, por último, los consumidores, quienes buscan obtener la mayor satisfacción o utilidad adquiriendo lo que quieren y necesitan en función a la calidad del producto o la cantidad de su precio.
El capitalismo puede organizarse a sí mismo como un sistema complejo sin necesidad de un mecanismo de planeamiento o guía externa. A este fenómeno se lo llama laissez faire. En un proceso de este tipo la búsqueda de beneficios tiene un rol importante. A partir de las transacciones entre compradores y vendedores emerge un sistema de precios, y los precios surgen como una señal de cuáles son las urgencias y necesidades insatisfechas de las personas. La promesa de beneficios les da a los emprendedores el incentivo para usar su conocimiento y recursos para satisfacer esas necesidades. De tal manera, las actividades de millones de personas, cada una buscando su propio interés, se coordinan y complementan entre sí.
Conclusión
En Venezuela podemos observar como es usado el poder de coerción y coacción por parte del ejecutivo nacional el cual ha usado la violencia en contra de los ciudadanos que expresan pensamientos e ideas democráticas y liberales, sin embargo tampoco es tan fuerte su uso como en las realidades de la Alemania Nazi, Rusia y la de Corea del Norte.
En el caso de Corea del Norte se puede observar un bloqueo de información tanto de entrada como de salida del país, también en la Alemania Nazi que solo se aceptaba la ideología de que la raza aria era la mejor y la única digna de sobrevivir y poblar el planeta, el régimen Nazi utilizaba la fuerza para lograr sus objetivos que en su mayoría eran militares (de dominio mundial) y en el caso Coreano se compara al líder que fue nombrado como el presidente eterno de corea con un Dios y se busca su legitimidad expresando que es descendiente de una antigua estirpe guerrera. En contraste se puede observar que en Venezuela en algunas partes y una parte de la población venera al actual presidente como el salvador del país y como la persona que tiene la solución a todos los problemas del mismo y que las cosas que no ha logrado ha sido por impedimento de quienes le acompañan y la oposición a su régimen. Cabe destacar que ninguno de estos gobiernos ha tenido legitimidad porque aunque en sus inicios obtuvieron el poder por vía democrática en el caso alemán y el venezolano, las promesas realizadas por los líderes no fueron cumplidas, en Venezuela no se ha acabado con la corrupción y el país no ha progresado y en el caso de la Alemania Nazi el régimen se avocó a la conquista de Europa y a exterminar la raza judía.
En los 4 casos no existe tampoco la legalidad elemento incumplido al no garantizar el cumplimiento de las normas, en ninguno de los casos se respetaba la ley y la misma era emanada a favor de una sola parcialidad del colectivo social, es decir de la parcialidad dominante y no por el bienestar y progreso de los dominados a la vez, en el caso de Nor-Corea, alabar al líder como a un Dios es ley y si no se hace se es objeto de una reeducación (reprimenda y trabajos forzados), en el caso Alemán el que no seguía el mandato de Hitler o iba preso o lo ejecutaban y en el caso Venezolano hemos visto a varios líderes y detractores del gobierno presos y en el caso del puente Llaguno varios muertos y en otras varias manifestaciones pacíficas opositoras han arrestado a varios de los que asisten, otros han sido agredidos por grupos de choque y por las fuerzas de orden público. En lo que se refiere a gobernabilidad los 3 regímenes han presentado una alta capacidad de gobernar con pequeñas crisis y en el caso Nazi por la pérdida de la guerra acabó la dictadura militar; en el caso venezolano hubo una crisis de gobernabilidad en 2002 y 2003 a causa de un paro de la principal empresa del país que es PDVSA que culminó con un golpe de estado, después el presidente volvió al poder y se ha mantenido hasta la actualidad con la constante violación de los Derechos Humanos dentro de los cuales se consagra el derecho a la propiedad privada que es violado constantemente y también el derecho a un juicio justo y a la vida, lo cual atenta en contra de la dignidad humana y es una evidencia de que no hay una democracia actualmente porque la democracia no son solo elecciones, es una forma de vivir que solo se puede dar con un sistema económico capitalista ya sea de mercado puro o con regulaciones y subsidios Estatales respectivamente.
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